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Cuando una saga con el renombre de Assassin’s Creed incluye cierta diversidad en sus personajes siempre es un motivo de celebración, más aún cuando podemos disfrutar de un personaje tan magnífico como lo es Kassandra.

Al concluir la última misión de Assassin’s Creed Origins, una pregunta se repetía en mi cabeza, ¿por qué el juego estaba protagonizado por Bayek, cuando lo poco que llegamos a ver de la trama de Aya, su esposa, resulta mucho más interesante? Ubisoft no parecía querer atreverse con un Assassin’s plenamente protagonizado por un personaje femenino, las más cercanas habían sido Evie Frye, que compartía protagonismo con su hermano y Aveline en Liberation, planteado casi como una extensión de la narrativa de AC III. Pero no parecía llegar una protagonista plena, al nivel de personajes tan inolvidables como Altair o Ezio.

En la E3 de 2018, Ubisoft lanzaba su primer trailer de Odyssey. En él descubrimos la ubicación y época en que se ambienta, y lo más sorprendente, la posibilidad de elegir entre un protagonista masculino y otro femenino para jugar la aventura.

Kassandra, la fantasía de poder femenino que nos merecíamos.

El papel femenino en la historia de la ficción ha estado relegado a un segundo plano. Desde damiselas en peligro hasta un mero suceso para motivar las acciones de un protagonista masculino (esos cientos de narrativas en las que el tipo duro de turno busca vengar la muerte de su amada, de la cual apenas tenemos información). Es solo en los últimos tiempos que estamos empezando a ver un cambio, aún queda mucho camino, pero se ve la luz al final del túnel.

Para las jugadoras, acostumbradas a personajes femeninos hipersexualizados o cuya personalidad resulta francamente plana, Kassandra es una bendición del cielo. No solo se trata de un personaje redondo, bien definido y con características más que reconocibles, Kassandra es el germen de la mujer guerrera.

Ya no se trata de un personaje con armaduras ridículamente pequeñas para enfrentarse a un baño de sangre, Kassandra no está diseñada para un público masculino sino para uno femenino y se nota. No en un sentido sexual, sino como un alter ego en el que nos gusta vernos reflejadas. Es dura, fiera y musculada, este último detalle es ciertamente importante, ya que la aleja más del prototipo de feminidad en el que caen la mayoría de personajes.

Kassandra tiene biceps, los tiene porque diariamente patea el culo a tropas atenienses y espartanas, algo obvio que sin embargo aparece en pantalla en contadas ocasiones. Si a todo esto sumamos el hecho de que Ubisoft confirmó a Kassandra como el personaje canónico de la aventura, por fin podemos decir que la desarrolladora ha creado un personaje femenino a la altura de sus circunstancias. Cabe mencionar que el juego está plagado de múltiples personajes femeninos que, como Kassandra, escapan a los cánones de feminidad a los que estamos acostumbrados.

Los videojuegos van dejando de diseñarse con solo la mitad de la población en mente, lo cual resulta satisfactorio y abre la puerta a que las jugadoras se sientan cada vez más incluidas en el medio.

Revolución sexual en el Peloponeso

Bien es sabido que en la Grecia clásica, todavía no existían ciertos tabús de la forma en que se establecerían más tarde, durante la Edad Media. Esto está muy ligado a la mitología, que contaba con todo un elenco de dioses con características humanoides. Eran unos dioses caprichosos, que no tenían reparos en hacer lo que se les antojase, entre lo que se encontraba una vida sexual de lo más interesante. Este comportamiento en las narraciones mitológicas construía la mentalidad de la sociedad de la época, por lo que los romances entre individuos del mismo sexo no eran nada fuera de lo común. Todo esto se ve reflejado en Assassin’s Creed Odyssey.

Poniéndonos en la piel de Kassandra o Alexios, podremos recorrer toda Grecia de amante en amante, tanto femeninos como masculinos. Ciertos personajes se podrán romancear en el juego, aunque todos ellos se adaptan al género escogido por el jugador, por tanto se trata de una playersexualidad más que una bisexualidad per se. Resulta interesante el hecho de que en múltiples misiones trataremos con personajes secundarios o meros NPCs que declaran abiertamente su preferencia sexual por individuos de su mismo sexo. Además, el personaje protagonista no se ata a ninguno de sus amantes, se les puede reclutar como miembros de la tripulación para nuestro navío, pero hasta ahí las formalidades. También se permite rechazar todo tipo de relación sexual, ofreciendo una opción asexual a quien la desee.

El hecho de incluir relaciones fuera de lo heteronormativo de manera explícita marca un antes y un después en la saga. Crucemos los dedos para que Ubisoft continúe en la misma línea en futuros títulos, ignorando a los incansables defensores del “rigor histórico”. Esos que no tienen problema con que existan aparatos sobrenaturales en el universo del juego, pero ven personajes femeninos u homosexuales y entran en cólera.

Assassin’s Creed Odyssey ha sido, en muchos sentidos, un paso adelante en la representación de personajes femeninos y fuera de la heteronorma en los triple A. Algo que vemos más habitualmente en títulos indie, que merecen reconocimiento, pero sin olvidar el alcance que tienen los juegos del calibre de Odyssey y lo que eso conlleva. De la mano de otros títulos como The Last of Us 2 u Horizon Zero Dawn arroja algo de luz sobre el futuro, abriendo las puertas a la diversidad en el mundo videolúdico más comercial.

Cristina

Comunicóloga. Deficit de atención causado por exceso de misiones secundarias. Loca de los gatos.

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