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Hablamos con cuatro mujeres que nos cuentan sus experiencias y vivencias como jugadoras de videojuegos, un ámbito históricamente masculinizado que todavía no se ha librado de la misoginia rampante.

Enigma, Eleazar, Ariel y Daga son cuatro mujeres gamers con perfiles muy diversos. Algunas, como Daga, disfrutan de los videojuegos como afición; otras, como Eleazar, tienen vinculación profesional con la escena esports. Algunas, como Enigma, son cis y hetero; otras, parte de la comunidad LGTB+ (Ariel es trans, y Daga es lesbiana). Todas ellas tienen algo en común: son mujeres que comparten un espacio dominado por hombres, y han tenido que pelear para hacerse valer en comunidades en las que, por desgracia, las agresiones sexistas y misóginas no son cosa del pasado.

Hoy, se sientan a hablar con Gaymer.es para contarnos sus experiencias y animar al resto de mujeres jugadoras a ser fieles a sí mismas, recordándoles que no están solas, que son muchas, y que tienen derecho a disfrutar libremente en el mundo del videojuego.

Mostrarte como mujer ante el resto de jugadores

Revelar que eres una mujer en un juego online no debería ser un problema, pero por desgracia, puede marcar una diferencia en el trato que te da el resto de jugadores.

«Cuando estoy jugando, suelo ocultar mi género a sabiendas de cuánto se juzga a las mujeres en plataformas online. Incluso, llegué a cambiar mi nickname porque la gente podía deducir que era una mujer. Ahora todos los desconocidos que se dirigen a mí lo hacen pensando que soy un hombre», cuenta Enigma. «Siempre he querido dedicarme al sector de los videojuegos, y temo que el día en que lo logre no me sepan valorar como profesional debido a mi género».

Cuando Ariel cuenta al resto de jugadores que es una mujer trans, pueden pasar tres cosas: «Una es que me dejen de lado, otra es que me acepten, y la tercera es que me vean como un fetiche, algo muy desagradable. En la comunidad trans queremos quitarnos el estigma de que las mujeres trans somos meros fetiches para los hombres».

El chat de voz, una zona no siempre segura

Al ser preguntadas sobre el uso que dan al chat de voz en los juegos online, las chicas se han mostrado muy cautelosas.

«No lo utilizo nunca», dice Daga. «Suelo jugar con gente que conozco, y si no lo hago, no siento la suficiente confianza o seguridad para poner el chat de voz. Igual es por prevenir ciertos comportamientos machistas y tóxicos que vemos a diario que ocurren».

Eleazar y Enigma pasan muchas horas en Overwatch. «Como Overwatch es un videojuego que se fundamenta en el trabajo en equipo, sí procuro mantener comunicación con el resto de jugadores. Normalmente utilizo el chat escrito. Evito el chat de voz siempre que sea posible hasta que me encuentre cómoda o vea que los compañeros de escuadrón que me han tocado son personas normales», dice Eleazar. «No oculto mi género, pero es verdad que solo lo digo si es estrictamente necesario. Es cierto que en Overwatch aún no me han enviado a la cocina, pero sí pasó jugando a WoW (y a muchos otros juegos que no son online)».

Enigma, al igual que Eleazar, se ha sentido insegura usando el chat de voz. «Los primeros días que entré sola al chat de voz fueron duros y en la mayoría de partidas no hablaba salvo para saludar. Aún sigo evitando un poco el chat de voz grupal a no ser que esté acompañada o escuche a alguien agradable y positivo por este canal».

«Cuando utilizo el chat de voz es de risa», nos cuenta Ariel. «El 70% de las veces, si hablo sin decir mi género, me confundan con el género que no es, y me hablan en masculino . Recuerdo una vez en la que dije que era trans, y un chaval me dijo que yo era un travesti de esos, un tío disfrazado de mujer. Fue muy turbio. Lo que queremos las personas trans es que esos estigmas sean borrados de esta sociedad machista y retrógrada. Nos identificamos como mujeres porque es lo que somos, por mucho que les duela».

Experiencias de juego condicionadas por ser mujer

«En los MMOs donde he dicho abiertamente que soy mujer, he necesitado “justificar” tanto que soy mujer como que me gustan los videojuegos», dice Daga. «Después de que no haya dudas de que soy mujer, la mayoría de chicos han cambiado su comportamiento conmigo, intentando enseñarme a jugar o ayudarme en cosas totalmente innecesarias, cuando la mayoría de las veces yo era de un nivel bastante superior en el juego».

Enigma también ha vivido experiencias similares jugando online. «Los hombres que conocía (en el WoW) me mimaban desde el momento en el que descubrían mi género. Ellos se ofrecían a ayudarme, incluso a completar misiones JvE, como si fuera incapaz de crecer sola en aquel universo virtual. Me ha pasado varias veces que, con el tiempo, todo se vuelve difuso; que los actos y palabras que yo interpreto como amistad van mucho más allá. Estoy aprendiendo a percibir cuando un chico solitario se apega a mí, “una chica gamer guapa y agradable” de las que, al parecer, no hay muchas (o eso dicen ellos). Siento que éste es un lastre del que nunca podré deshacerme».

«Creo que a las mujeres nos enseñan a expresarnos desde la modestia y el cuidado excesivo de las palabras mientras que a los hombres se les educa en la asertividad. A la hora de compartir estrategias, creo que muchas tienen (tenemos) que romper esa barrera de “voz suave y amable” a la hora de dar instrucciones. ¿Por qué yo tengo tanto cuidado para pedir apoyo y ellos hablan como si dieran por hecho que estás a sus órdenes?», se pregunta Eleazar. «Yo tengo suerte porque creo que las personas de mi entorno están cada vez más deconstruidas ante prejuicios machistas. Sin embargo, si estuviera en el chat de voz con desconocidos, me lloverían comentarios abusivos porque es justo lo que les pasa a mis compañeras».

¿Cuál es el problema, el videojuego o la comunidad?

Eleazar lo tiene claro. «Ningún juego es tóxico per se; es la comunidad de jugadores la que conforma su ecosistema social. Nosotros somos los únicos responsables de que los videojuegos acojan o rechacen a los demás. Diría que una de las comunidades más tóxicas en general es la del League of Legends. La de Overwatch tuvo un comienzo bastante difícil, pero está mejorando un montón, las personas cada vez están más concienciadas en el respeto. También Fortnite. Al fin y al cabo, no hay que olvidar que las mujeres son un porcentaje altísimo de jugadoras en nuestro país. Existen, juegan, y día tras día “reconquistan” espacios (en los que siempre estuvieron)».

Ariel nos da tres ejemplos de comunidades especialmente agradables para las mujeres. «La comunidad española de The Movies es un amor y te tratarán super bien. Overwatch es siempre una apuesta segura a la hora de encontrar con quien jugar, hay muchas mujeres. Y por último, la de Stardew Valley, aunque pequeña, siempre es relajante; poder quedar con alguna amiga para hacernos una granjita sin problemas y relajarnos del mundo exterior».

«Creo que los juegos en los que cada partida juegas con gente diferente pueden hacerse más llevaderos, porque si te encuentras con alguien especialmente tóxico no tendrás que volverlo a ver nunca más», comenta Daga.

«Si alguien nos está molestando, contamos con las herramientas para deshacernos de ellos, ya que la tolerancia hacia este tipo de comportamientos es cada vez menor (socialmente, y espero que también por parte de los equipos de moderación)», añade Enigma.

Por último: consejos para las mujeres, deberes para los hombres

«Si quieres llevar un nickname que revele tu género, hazlo. Si quieres usar el chat de voz, hazlo. No cambies tu personalidad o conducta por tratar de encajar en un mundo plagado de hombres, pero tampoco dejes que te mangoneen por mostrarte demasiado femenina. Simplemente sé consciente de que el machismo y los micromachismos trascienden del mundo real al virtual, y sé la luchadora que escoges ser cuando inicias tu juego», dice Enigma.

«A las mujeres: sed vosotras mismas. Ante una situación tóxica o abusiva, reporte. El sistema de informes funciona muy bien. Los desarrolladores tienen acceso al historial de chat y las sanciones pueden acabar con baneos largos. Indiferencia, reporte y a seguir jugando», recomienda Eleazar. «Y a los hombres les exijo, básicamente, ser una persona normal. No seas un problema. Sé parte de la solución. Defiende a tus compañeras, reporta malas conductas, no insultes y sigue jugando. Estamos para disfrutar».

«Si eres jugadora trans como yo, apóyate en otras jugadoras trans primero, hacer amigas es importante. Haz un círculo», aconseja Ariel. «Sé que es duro, no caerás bien a todo el mundo en un comienzo. Pero si caes bien a tres o cuatro, de verdad estoy segura de que habrá merecido la pena. Tus lazos serán más fuertes cada día y podrás mejorar no solo como videojugadora, sino como persona».

«No te sientas cohibida, busca un grupo de gente que te haga sentir segura. Por desgracia, ahora mismo es probable que te encuentres con gente que piensa que juega mejor que tú o que tiene más derecho a jugar solo por el hecho de ser hombre. Sin embargo, tenemos que seguir haciéndonos notar y no hacer caso a este tipo de gente», afirma Daga. «A los hombres les diría que abran los ojos, que prácticamente la mitad de personas que juegan a videojuegos somos mujeres, que eso es algo que a ellos no les afecta para nada, que dejen de intentar incomodar a las mujeres y que vivan su experiencia de juego en paz. Los videojuegos no tienen género».


Avacyn

Hago activismo LGTB+, escucho bandas emo que pasaron de moda hace más de una década, y soy main Mercy cuando juego a Overwatch. No sé cuál de esas tres cosas me provoca más dolores de cabeza, pero al final del día no las cambiaría por nada.

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