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El X-2 fue mi primera experiencia con la saga Final Fantasy. Yo tendría unos 13 años y no me imaginaba el derroche de confianza que me ofrecería en una época en la que me avergonzaba de tener pluma.

He crecido en un pueblo. No lo suficientemente pequeño para que todos me conocieran, pero tampoco lo suficientemente grande como para pasar desapercibido. Parte de mi adolescencia la pasé sintiéndome diferente y extraño. Por suerte, siempre he tenido amigos y amigas que me han querido y respetado. Así que no me sentía solo ni aislado, simplemente… distinto. Ninguno de ellos era LGTB+.

La búsqueda constante de pertenencia

Yo siempre he sido el gay del curso. El gay del barrio. El gay de la cuadrilla. Desde mucho antes de que yo mismo fuera plenamente consciente de ello. No considero que me hayan machacado demasiado, la verdad, sé de primera mano que hay gente que lo ha pasado mucho peor que yo en su adolescencia. Pero sí que he vivido cierta falta de pertenencia, de referencias a mi alrededor que me empoderaran en mi pluma y en mi feminidad. Me avergonzaba tener pluma. Puede que descubrir a Britney Spears fuera un bombazo de confianza en ese sentido, pero como chico gaymer no me sentí completamente maravillado hasta que Final Fantasy X-2 llegó a mi vida.

Tendría unos 13 años cuando entré en aquel Cash Converters de Donostia y vi la caja de Final Fantasy X-2 para PlayStation 2. Yo nunca había jugado a Final Fantasy antes, pero mis amigos me habían hablado muy bien del X. Así que me dije: bueno, no es el X, pero es el X-2, molará igual, ¿no? Le pedí a mi padre que me lo comprara y accedió. Volvimos a casa y me dispuse a probarlo. Cuando pulsé el botón de comenzar partida, esta maravilla apareció en pantalla sin previo aviso:

Mis ojos se quedaron como estrellitas. ¿Qué era esta fantasía pop star, llena de luz y brillo, cambios de vestuario flipantes y tres mujeres como protagonistas? YouTube todavía no existía, así que, durante muchos meses, encendería la Play y pulsaría el botón de comenzar partida solo para poder volver a ver este vídeo. Ese era el nivel.

Protagonistas y villanas en femenino

Las tres protagonistas de este juego son Yuna, Rikku y Paine. Las primeras dos ya las conocíamos de Final Fantasy X, pero su personalidad y rol dan un vuelco importante de una entrega a la otra, especialmente la de Yuna, que pasa de ser una invocadora pura y frágil a una pistolera fatal lista para patear traseros.

Al principio, Yuna parte como pistolera, Rikku como pícara y Paine como guerrera. Sin embargo, no están obligadas a quedarse así. En este juego, los cambios de clase suceden en medio del combate, y son una mecánica importante que altera el potencial de cada una de las chicas.

Cambiar de clase es, además, un sueño magical girl de primera categoría. Y es que para cambiar de clase, hay que cambiar de look. Con animaciones únicas, poses imposibles y toda la teatralidad habida y por haber, las protagonistas de este juego aprenden nuevas habilidades y modifican sus estadísticas. Los objetos que necesitas para poder asignar clases nuevas, de hecho, se llaman Vestisferas. Con eso ya te lo digo todo.

Animación de un cambio de clase. En este caso, Rikku pasa de Maga Negra a Psíquica.

Pero las tres protagonistas no son las únicas tías que mandan en este juego. La principal villana, Leblanc, es una mujer excesiva, una burla, prácticamente una parodia andante de la feminidad. En ese momento yo no me daba cuenta, pero ahora no puedo evitar ver una importante carga drag en este personaje. Lo digo en serio. Leblanc podría ganar la próxima temporada de RuPaul’s Drag Race sin apenas esforzarse. Shantay you stay!

La villana Leblanc es pura comedia barroca.

Emociones que perduran tras los años

Pero el juego también tiene sus momentos delicados. Una parte que me marcó muy fuerte es cuando Yuna ofrece un concierto para volver a unir a la gente de Spira, que está dividida en facciones. Yuna canta un tema llamado 1000 Words, una balada romántica y delicada que sigo escuchando habitualmente a día de hoy.

Tal vez, la próxima vez que hables con alguien sobre Final Fantasy, te dirá que el X-2 es uno de los peores títulos de la saga. Y no es de extrañar, muchísima gente lo odia y lo critica ferozmente. Tal vez sea porque es el Final Fantasy con el que los tíos cishetero se sentirán más fuera de lugar. Y es que, para variar, ellos no son el objetivo principal de esta narrativa, esta estética y esta peculiar caracterización de los personajes.

Final Fantasy X-2 ha sido un impulso empoderador para muchas maricas y tías gamers que, como yo, han sentido su expresión y personalidad celebrados sin complejos. Solo por eso, ya merece la pena. ¡Larga vida al X-2!

Avacyn

Hago activismo LGTB+, escucho bandas emo que pasaron de moda hace más de una década, y soy main Mercy cuando juego a Overwatch. No sé cuál de esas tres cosas me provoca más dolores de cabeza, pero al final del día no las cambiaría por nada.

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