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Pokémon Let’s Go! ya está aquí, y con él revivimos la historia de Kanto, incluida la del icónico dúo del Team Rocket.

Siempre nos han planteado a Jessie y James como los antagonistas de esta saga. Ambos son miembros del Team Rocket, una malvada organización ilegal que se dedica al secuestro y tráfico de Pokémon. Sin embargo, si profundizamos un poco en su historia, nos daremos cuenta de que Jessie y James son bastante más que unos simples bandidos.

Jessie proviene de una familia marginal y ha vivido auténticas miserias.

Jessie fue una niña muy pobre. Su madre, Miyamoto, solía cocinar las recetas de casa con un “ingrediente secreto”: nieve diluída, porque no tenía dinero para comprar comida de verdad. Miyamoto desapareció en una avalancha cuando Jessie era todavía muy joven, así que la niña tuvo que crecer en la miseria y sin madre.

Después de que Jessie conociera a James, ambos se apuntaron al Instituto Técnico Pokémon, donde estudiaron muy duro para poder graduarse y tener un buen futuro. Sin embargo, ambos fallaron la gran prueba final, recibiendo las peores calificaciones en la historia de la escuela.

Jessie intentó pasar página y hacerse cantante de pop, incluso se presentó a una audición, pero no le fue muy bien, así que dejó de lado ese camino.

Los fracasos académicos previos no la frenaron, y el siguiente paso que dio fue formarse para ser enfermera Pokémon. Desgraciadamente, la escuela de enfermería en la que se preparó estaba dirigida a formar Chanseys, no humanos. Al no poder realizar movimientos Pokémon específicos que se exigían para graduarse, acabó expulsada y sin titulación.

También se sabe que Jessie intentó ser reportera climatológica sin mucho éxito.

En un capítulo del anime, Xatu trata de mirar en el pasado de Jessie, pero termina muy angustiado por todas las experiencias traumáticas con las que se encuentra. Ella misma visibiliza en algunos momentos de la serie los grandes traumas que ha vivido. Por ejemplo, al llegar a la región de Hoenn, hace un comentario triste dejando ver que había pasado por un mal momento allí, y cuando James y Meowth tratan de indagar en ello, ella no les responde.

Queda claro que unirse al Team Rocket no fue la primera opción ni la vocación de Jessie, ni mucho menos. Esta chica que provenía de la más cruda pobreza intentó labrarse antes un futuro digno, intentó estudiar en diferentes escuelas y buscar carreras multidisciplinares. Jessie es una chica de clase baja que ha tenido que buscarse la vida ella sola: nunca nadie le dio las cosas hechas ni le puso facilidades, pero supo plantar cara ante sus adversidades, sus intentos fallidos y sus muchos fracasos.

Jessie y James, una fantasía flamenca y travesti.

La familia de James lo machacaba con encajar en cánones ajenos a su personalidad, y quiso forzarlo a casarse con una mujer cruel.

A diferencia de Jessie, James creció en una familia adinerada. A pesar de ello, su infancia no fue mucho más feliz que la de su compañera. Su familia estaba obsesionada con que James fuera un auténtico hombre de clase alta, educado y culto. Lo obligaban a tomar clases de piano y violín, incluso tenía profesores para andar y comer correctamente. Pasó los años de niño constantemente ocupado, sin derecho a divertirse ni jugar libremente.

Además, su familia le forzó a comprometerse con una mujer llamada Jessiebelle. Es cierto que al principio James se mostró feliz con la idea, porque Jessiebelle parecía ser dulce y simpática. Sin embargo, su auténtica personalidad floreció más adelante, y James pudo ver que se trataba de una persona cruel y maquiavélica. Al igual que su familia, Jessiebelle comenzó a machacar a James para que fuera un hombre educado y muy formal.

James se sentía atrapado en un entorno en el que la gente no lo respetaba tal y como él era. Cansado de vivir una mentira, decidió fugarse y conoció a Jessie. Se hicieron inseparables.

Con ella, James ha podido liberarse, vestirse y expresarse como le ha apetecido. A James le encanta disfrazarse y adoptar roles femeninos: lo ha hecho en múltiples ocasiones del anime, y se ha mostrado siempre muy empoderado al explorar y exhibir su identidad queer.

Jessie y James, las colegialas más divinas del barrio.

Jessie y James son familia por elección: han encontrado un oasis de tolerancia y seguridad en su relación.

Siempre han sido unos marginados, unos fracasados, cada uno a su manera. Han crecido en entornos muy hostiles, han vivido experiencias duras, y se comprenden el uno al otro mejor que nadie.

Incluso ahora, como miembros del Team Rocket, no dejan de ser unos mandados. Unos pringados. Giovanni, el líder de la organización, los tiene cruzados por sus constantes misiones fallidas, y a veces se quedan sin cobrar el sueldo por ello. Sin embargo, ambos tienen una enorme determinación y persistencia. Buscan trabajos temporales en otros lugares cuando tienen que saldar deudas con la organización y seguir tirando para adelante. No se dan por vencidos jamás, no dejan de levantarse e intentarlo de nuevo juntos. Y esta es, probablemente, una de las mejores lecciones que Pokémon pueda dar a sus fans.

Como dice Jessie en un capítulo: «Seremos malos y desagradables, pero nunca dejamos a un compañero atrás». ¡Y es que ojalá más héroes tuvieran la resiliencia, lealtad y perseverancia de los “villanos” Jessie y James!

 

Este reportaje parte de un artículo de Ryan Khosravi para INTO.

Avacyn

Hago activismo LGTB+, escucho bandas emo que pasaron de moda hace más de una década, y soy main Mercy cuando juego a Overwatch. No sé cuál de esas tres cosas me provoca más dolores de cabeza, pero al final del día no las cambiaría por nada.

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