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Ya hemos probado este alocado party game, su sistema de personalización y aquí te contamos lo que nos ha parecido.

Si ya el mes pasado traíamos la noticia de que Think of the children llegaba a consolas ahora es el momento de poner nuestra máquina de análisis a funcionar y comentar lo que nos ofrece esta frenética experiencia.

Multitarea y multi-responsabilidad.

Si no lo digo una vez más, no lo habré dicho nunca y es que en Think of the children necesitamos más de dos pares de ojos para atender a todo el caos que se va generando en cada uno de los niveles. La premisa es sencilla: para superar cada nivel debes cumplir una serie de tareas para ir logrando puntos. Hasta aquí sencillo. Lo complejo llega cuando, al mismo tiempo, debemos mantener el ojo en nuestrxs seis hijxs y ¡evitar que mueran! Aparte del mal estar que provoca el ver a ese montoncito de píxeles que es nuestrx hijx aplastadx sobre el asfalto, también es necesario mantenerles con vida para superar satisfactoriamente los niveles, ya que, por cada niñx que sobreviva, se multiplicará nuestra puntuación final.

El juego consta de un modo historia que nos pone en la siguiente situación: hemos sido acusados de múltiples negligencias paternales y debemos demostrar nuestra inocencia ante un tribunal mientras visitamos cada uno de los niveles a modo de pruebas grabadas que el acusador usará en nuestra contra.

Necesitamos una calificación mínima para continuar con la hilarante historia que se desarrolla en el juzgado, aunque eso sí: el juego está completamente en inglés. Se echa en falta una traducción a más idiomas para que un mayor público pueda disfrutarlo, pero juega una muy buena baza a favor de la inclusión del título, pues al usar el inglés no se definirá el sexo de nuestrxs personajes y siempre se referirán a lxs jugadorxs como “lxs acusadxs” o derivados.

Mi familia particular.

Este es el segmento con mayor jugo del análisis, pues si ya bien en las características principales del juego hacen gala de poder crear tu tipo de familia sin límites es en el editor “my family” donde surge toda la magia.

Think of the children tiene un estilo pixelado al más puro estilo Minecraft, por lo que toda la personalización queda abierta a la libre interpretación de los jugadores ya que no hay ninguna característica o barra medidora que haga definir a nuestrx como hombre o mujer o cualquier otro. Será el conjunto de diversos factores lo que hará a nuestrx personaje femenino, masculino y cualquier otra cosa que se nos ocurra y lo mismo ocurre con nuestrxs hijxs que también son posibles de crear y hasta darles nombres para evitar jugar con niñxs aleatorixs en la campaña principal.

Entre los factores que mencionábamos podemos escoger el aspecto del avatar, siendo posible desbloquear una gran cantidad de nuevas indumentarias y peinados dependiendo de nuestra puntuación en los varios niveles lo que nos dará más horas de diversión, su nombre e, incluso, su voz que escucharemos cada vez que usemos el grito para atraer a nuestrxs hijxs, aunque gritar cuenta de forma negativa al final del nivel (algo extraño, ya que lanzarlos como pelotas de rugby no supone ninguna penalización).

Esta última característica, pese a disponer de varias voces a nuestra disposición, se queda corta en términos de variabilidad pues, incluso ofreciendo voces en japonés, sueco y español, no ofrece variables de estas para nuestro personaje, algo que no pasa con el inglés del que ofrece cinco tipos de voces. Esto es, ya puede ser nuestro avatar una chica pelirroja llamada Valentina que, si le asignamos la voz en español, sonará como un mejicano cabreado

Veredicto final

Think of the children es una experiencia casual y muy divertida con un gran sentido del humor desenfadado que ofrece muchas horas de diversión y desbloqueables aún más disfrutable en compañía de amigxs. Si este es tu tipo de juegos es una apuesta segura.

Ready? Set? PARENT!

Dortiz

Artista tinerfeño multidisciplinar. Gaymer desde la infancia y creador de arte travesti. Lady Gaga, Bayonetta y Trixie Mattel son mi inspiración.

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