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Queer coding y los villanos: ¿En qué consiste?

El mundo de los villanos es uno muy variopinto y lleno de clichés. Un profeta maligno con sus fieles seguidores, un super villano con el ego más grande que sus ganas de destruir el mundo, un poderoso demonio encerrado durante siglos y que ha sido liberado por una extraña fuerza… estos son solo algunos de los ejemplos que pueblan ese mundo. Cierto es que los clichés no tienen por qué ser negativos, un villano puede llegar a ser memorable y marcar todas las casillas de la lista. Pero hay veces en las que se utilizan para ensalzar su maldad, crear rechazo hacia su personaje y alejarlo de la imagen del héroe. Y es aquí donde entra el cliché que analizaremos hoy, el llamado sissy villain.

Siendo su origen el cine noir de los años 40, el villano amanerado lleva años causando terror en el cine, la televisión y también en los videojuegos. Los podréis distinguir por sus marcados estereotipos queer: pluma, maquillaje, ropa extravagante… Aunque el grado de características queer que puede llegar a tener un villano cambia, hay algunos ejemplos que están llevados al límite.  En “El Silencio de los Corderos” tenemos a Jame Gumb, una mujer trans que al no poder acceder a cirugías en el marco de la transición empieza a matar mujeres y crear un disfraz con sus pieles. Dejando de lado lo problemática y dañina que es para la representación trans la imagen de Gumb, su personaje tiene los característicos rasgos de un villano amanerado: un deje en la voz, gestos muy exagerados, su odio hacia las mujeres…

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Otro ejemplo de representación queer que deja mucho que desear es Frank’n’furter de The Rocky Horror Picture Show. La que probablemente sea una de las películas con mayor etiqueta de “culto” en el cine queer está protagonizada por un hombre travestido extremadamente estereotipado, sexualizado y que comete violaciones. Rocky Horror Picture Show mezcla conceptos completamente distintos como ser mujer trans y hombre travestido que no hacen más que alimentar el falso pensamiento de que las identidades de género están basadas en fetichismos y depravaciones sexuales.

No podemos olvidar tampoco la mayoría de villanos de Disney, no tan extremos pero igual de estereotipados y dañinos. Jafar, Hades, Scar… sus características más memorables son rasgos estereotipados de gente queer.

En todos ellos el objetivo principal es degradar la imagen del villano, insinuando que sus rasgos femeninos los hacen aun peores. También en muchos de ellos es crear un contrapunto con el personaje principal masculino y fuerte. La idea que se quiere transmitir con estos villanos es que el héroe masculino tiene que imponerse sobre el villano afeminado porque es el hombre heteronormativo el que tiene el poder. Si ya nos vamos a los ejemplos más extremos, no solo muestran estereotipos queer, sino que directamente los mezclan con sexualizaciones extremas, abusos sexuales, pederastia… lo que no hace más que afianzar la idea de la degradación del villano.

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Dale al play y rebobina, que aquí soy la más divina

El villano afeminado en los videojuegos

Si el “sissy villain” comenzó sus andaduras en el cine, no pasó mucho tiempo hasta que empezara a hacer sus pinitos en los videojuegos. Desde los inicios de la SNES hasta juegos más contemporáneos, el mundo de los videojuegos está plagado de ejemplos de queer coding en villanos. Y aunque por diferencias entre medios las razones de su uso puedan llegar a ser distintas, en muchas ocasiones se repiten los mismos esquemas del cine.

Uno de los primeros ejemplos de queer coding en villanos es el de Vega de Street Fighter II. Vega es un miembro de una organización criminal, de origen español y muy folclórico. Además de demostrar un narcisismo extremo y de disfrutar matando a gente fea, saca pluma cuando mata. El juego lo justifica diciendo que se mete en el papel de su madre. No solo utilizan estereotipos queer para caracterizarlo sino que lo mezclan con una obsesión hacia su madre, a lo Norman Bates.

Tampoco nos tenemos que ir tan atrás en el tiempo para buscar estos villanos. Uno de los ejemplos más recientes es El Profeta/Loptr de Bayonetta 2. Aparece en un principio con una túnica semitransparente, maquillado y con el pelo completamente blanco. Cuando se dirige a Bayonetta y Loki, su voz se oye distorsionada y a veces es posible confundirla con una más femenina. Según avanza el juego vemos que bajo la túnica está completamente desnudo, con solo un tanga metálico. En su última transformación, Aesir, saca todo su arsenal, se llena de tatuajes dorados, se maquilla con colores más vivos y lucha contra ti prácticamente desnudo y lleno de ornamentos. Aunque se pueda argumentar que tiene ese toque andrógino por ser un Dios, no deja de ser irónico que los rasgos más representativos de su aspecto sean femeninos. Sin duda, Bayonetta necesitaría un análisis exhaustivo dada su naturaleza camp, ya que todos los personajes tienen rasgos muy marcados y exagerados, siendo ella la más teatral.

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Me encanta el oro, me vuelve loca el oro

Si bien el aspecto tiene mucho peso cuando hablamos de este tipo de villanos, es en la personalidad donde se marca la diferencia real. Grahim, el enemigo de Link en The Legend of Zelda: Skyward Sword, es un ejemplo claro. Autoproclamado el Señor de los Demonios, Grahim es un villano en mallas, con medio cuerpo al descubierto y gestos muy exagerados. Pero aparte de eso, invade el espacio vital de Link en muchas ocasiones y actúa de manera bastante inapropiada cuando está cerca de él, lo cual provoca rechazo y asco en Link. Y aquí es donde más se sugestiona al jugador; si ya se le asignan unos rasgos que lo describen como el “diferente”, su personalidad y sus actos son los que terminan de rematarlo. Un jugador que ve el mismo esquema de villano una y otra vez acabará asociando todos los rasgos queer que individualmente son inocuos como algo negativo.

No puedo terminar el artículo sin nombrar la saga por excelencia en este ámbito, Final Fantasy. La lista es larga: Kefka, Kuja, Kam’lanaut, Ardyn… es tan habitual ver queer coding en Final Fantasy que gran parte de los jugadores pensaban que Mayakov, un bailarín de la expansión Wings of the Goddess de FFXI, iba a acabar trabajando para los villanos. Nos centraremos en el ejemplo más claro y reconocido, Kuja. He de admitir que gran parte de mi infancia me la pasé pensando que era mujer. Tiene caderas marcadas, pelo azul y largo adornado con plumas, un vestido muy revelador y un tanga metálico, aparte de unos rasgos faciales muy andróginos y un maquillaje de lo más hortera. Además, sus gestos son afeminados y exagerados.

En el caso de Kuja, Square juega mucho con su aspecto andrógino, alimentando constantemente la duda del jugador sobre si es hombre o mujer. Y es que en Final Fantasy IX sólo hay un momento en el que se insinúa que sea hombre, cuando Brahne lo confronta y comenta de manera despectiva su aspecto femenino. Aquí es donde se ve la verdadera intención de Square, mostrar a Kuja como un ser andrógino, distinto, raro, desmarcado de la personalidad masculina y chulesca de Yitán, y cuando se hace referencia a sus rasgos es de manera despectiva, sugestionando al jugador e insinuándole que son rasgos negativos.

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Muñequita de todos, juguetito de nadie

¿Tiene solución?

¿Quiere decir esto que no pueden existir los villanos con rasgos LGBTQ? La respuesta es no. Si nos ponemos a analizar de manera concreta los ejemplos anteriores podemos ver que muchos de los villanos no son inherentemente negativos. Kuja es andrógino, viste ropas poco heteronormativas y saca pluma y eso no tiene nada de malo. Son rasgos que,aunque sean estereotipados, existen dentro del colectivo. El problema está en utilizarlos para degradar al personaje, en limitarlos exclusivamente al imaginario del villano. El villano afeminado se ha utilizado durante años para diferenciarlo del héroe heteronormativo, para hacer ver al jugador que no es lo normal, y ahí es donde radica el problema. La gente queer quiere referentes con los que sentirse identificado y un villano lleno de clichés por los que es ridiculizado no es el mejor ejemplo.

Es verdad que en los últimos años el número de personajes LGBTQ (no playersexual) ha aumentado, pero si los comparamos con el número de villanos que pasan por queer coding deja mucho que desear. Un personaje heterosexual puede ser héroe y villano, con los mismos rasgos, ¿por qué un personaje queer no?. El sissy villain dejará de tener connotaciones negativas cuando la representación LGBTQ sea equitativa y veamos esos rasgos también en el héroe de la historia.

Sakura

Adicto a los MMORPGs, lucho en Eorzea y me doy paseos por Azeroth. Si no estoy jugando probablemente esté escuchando música asiática. Por la noche soy Cazadora de Cartas.

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