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Persona 5 es mi juego del año, mi GOTY. Aproveché este verano para darle, que los juegos de rol duran lo suyo y mejor tener tiempo de sobras para disfrutarlos con tranquilidad. ¡Y menos mal, porque me duró sus buenas ciento cincuenta hora! Ciento cincuenta horas… a lo largo de dos semanas. Ese fue mi nivel de enganche, diez horas al día de combates y visual novel.

Una visual novel terrible.

No, no puedo darle a Persona 5 mi premio a juego del año. Estoy enamorado de sus batallas, su banda sonora, su estética, pero no puedo perdonarle su otra mitad. Horas y horas de una trama sin sentido, de una narrativa que trata al jugador de estúpido, de unos personajes que son una parodia de sí mismos.

Por favor, no me citéis las manidas ideas de Jung y su teoría de “por el amor de Dios, que llevamos cinco entregas de la saga leyendo las mismas interpretaciones sobre personas y máscaras”; nombrar a un psicoanalista famoso no va a justificar las flagrantes faltas de este juego. La historia de Persona 5 es mala, y su forma de contarla es aún peor.

Os presento a Ryuji.

Hay algo, sin embargo, que me molesta aún más que el resto de defectos. Hay un punto concreto que, en su momento, simplemente me pareció un disparate más de una lista demasiado larga; ahora, ya en frío y con más perspectiva, lidera la montaña de insultos que Persona 5 me ha escupido a la cara, y os aseguro que, en un juego tan machista como este, eso son palabras mayores. Haced memoria, intentad recordar cuál es la escena que más vergüenza os hizo sentir, porque estoy seguro que más de dos y de tres vamos a coincidir. ¿Lo tenéis? ¡No, no respondáis aún, vamos a mantener la incógnita un poco más!

Atlus, su tránsfobo de confianza

Persona 5 es un juego desarrollado por Atlus, y Atlus tiene un historial cuestionable en ciertos temas. No hace tanto, el anuncio de Catherine: Full Body nos recordó la transfobia que demostraba ya en su edición base, y cuando descubrimos el tráiler de esta revisión y la incorporación de una nueva chica transgénero todxs nos llevamos las manos a la cabeza, porque ya sabemos de qué palo irá el asunto.

Rebobinemos un poco más. En Persona 4, como en cualquier otro Persona que se precie, entablamos amistad con nuestras compañeras y compañeros de equipo, así como con otra gente que nos ayude o nos sea útil para nuestro cometido. Se forma así un Social Link, una relación que debemos cultivar ya sea de forma amistosa o romántica. Una de estas personas es Naoto Shirogane, un detective transgénero. A Naoto le asignaron el género femenino al nacer, pero es un hombre y se presenta como tal.

Por supuesto, el punto clave de su personalidad y pasado es esa sensación de estar fuera de lugar, la disyuntiva interna de ser alguien distinto a como te juzgan por fuera y luchar para que te traten y consideren como realmente eres. Tras todos esos años de vivir una identidad confusa y lograr, por fin, su propia aceptación, el juego nos regala la posibilidad de solventar todos sus problemas de un plumazo con una solución mágica a la disforia de género: decirle que “nos alegramos de que sea una chica”. De repente, sus dudas desaparecerán, sus dilemas se esfumarán, se sentirá mejor que nunca consigo mismo e incluso nos preguntará si preferimos que hable con un tono de voz más agudo para sonar más femenino; viva la banalización. Y, por cierto, esa respuesta es la única forma de iniciar un romance con él.

Regresemos al presente

De Catherine a Persona 4, y de Persona 4 a Persona 5. ¿Es sobre algún personaje transgénero, lo que os venía a contar? No, pero tiene que ver, pues también es sobre la representación del colectivo LGTB+. El protagonista solo puede tener una relación romántica con personas del género femenino, eso para empezar. Ni playersexualidad ni nada; aquí, o somos varones heteros o a la calle. Sin embargo, sí hay una cierta presencia homosexual… ¿O debería decir una cierta presencia homófoba?

En un momento dado, el protagonista y Ryuji, su nuevo amigo cortito pero majo, visitan un barrio donde se hace vida nocturna. Ellos van haciendo sus cositas, echan un ojo a tiendas y transeúntes mientras pasean… ¿Habían quedado con alguien? Eso da igual, lo importante es que, de repente, aparecen ELLOS. Aparecen los pervertidos, los desviados, los gays. Dos hombres salidos de ninguna parte se acercan a Ryuji al grito de “What a cutie!”. Empieza el festival de los bufones, no te lo pierdas jugador. Esta gente rara y salida, estos acosadores, son una fiel y realista representación de las personas gays:

Nuestro grupo, por supuesto, solo hará referencia a este suceso como burla, no esperéis que el tema homosexual se desarrolle más. Ahora bien, los dos energúmenos de antes volverán más locos que nunca. Pasados unos días, nos tomaremos un descanso en la playa con langostas, menores sexualizadas y nuestros cariñosos y dulces amantes forzosos:

Sí, van tras ellos; cuando los chicos huyen, esos dos les persiguen. Por si no quedaba claro hasta ahora, los gays son unos señores raros que acosan a menores y les obligan a desnudarse. Tu objetivo, como persona decente y normal, es alejarte de ellos, repudiarlos, dejar que consumen su sucio estilo de vida y rezar para no ser una de sus víctimas. Atlus lo sabe, y por ello ha incluído estas dos escenas, para que te rías de los parias que son los homosexuales. Gracias, Atlus.

Estos estereotipos son intolerables a día de hoy, se supone que ya hemos dejado esto atrás. Duele que un juego que se vanagloria de una trama profunda y compleja —que ni por asomo tiene, pero se lo cree— tire de humor homófobo así a la ligera. Pero si me molesta este caso, este y todos los anteriores, es porque años atrás Atlus lo había hecho bien.

Dos décadas de involución

Persona 2 fue lanzado para la primera PlayStation en 1999. Tiene casi veinte años a sus espaldas, pero ya quisieran las entregas posteriores contar con varias de sus ideas. Para situaros un poco, en Persona 2 los rumores se vuelven realidad, así que el jugador puede modificar la ciudad iniciando jugosos cotilleos a la vez que debe acabar con los que supongan una amenaza. También tenemos interacción entre personajes, pero no al estilo Social Link; de vez en cuando, el grupo compartirá sus pensamientos y podremos aprovechar para mejorar nuestra relación hablando con ellos.

En un momento dado, nos tocará elegir pareja sentimental o, si lo preferimos, seguir en solitario. Tenemos cuatro candidatas y candidatos con quienes compartir nuestra pasión. Espera, ¿he dicho candidatos? ¿En masculino? Así es, porque de las cuatro personas con quienes podemos entablar un romance, una es un chico llamado Jun Kurosu, quien antes ya había mostrado con claridad que sentía algo más que amistad por el protagonista. Si elegimos a Jun, nadie se ríe de nosotros, nadie nos ridiculiza, nadie nos insulta; simplemente pasa esto:

Sorprendida, pero respetuosa. Un comentario muy digno viniendo de una chica que estaba colada por el protagonista. Ginko ve cómo las posibilidades de salir con nosotros se le “complican” y se siente decepcionada por ello, pero ni nos cuestiona ni nos falta al respeto, simplemente se muestra optimista y con energía. El grupo sigue adelante y todos tan amigos. No solo este romance es posible, sino que se considera canon y se mantiene así en contenido posterior, como en los drama CDs.

Y míralos hoy…

Ni Persona 3, ni 4, ni 5 han vuelto a tener un romance gay, salvo en la versión Portable de Persona 3 si escogemos jugar con la protagonista femenina, un extra exclusivo de dicha edición para PSP. Se ha retrocedido mucho desde Persona 2 y parece que Atlus le ha cogido el gusto a utilizar los personajes LGTB+ de chiste fácil. Conste que hay alguna excepción incluso en el propio Persona 5, donde tenemos a Lala Escargot, la propietaria del bar Crossroads y un personaje transgénero o drag queen —no se especifica— que no es objeto de burla ni de parodia; una pena que su presencia sea tan menor.

Persona 5 es ofensivo; mucho, en muchas cosas y a muchos niveles. Es un juego terriblemente machista, idealiza las relaciones de dependencia y la inclusividad LGTB+ es prácticamente nula en el mejor de los casos. El problema no es Persona 5 en sí mismo, es ver el rumbo que lleva Atlus desde hace años y darse cuenta que antes sí supieron hacer las cosas bien. Ahora que sus juegos son mucho más conocidos, habría sido un gran punto recuperar ese tono de antaño y demostrar madurez. Hasta entonces, aquí estaremos, a pie de cañón, gritando que la representación nos importa y que somos muchas y muchos los que luchamos para que un día estas denuncias dejen de ser necesarias.

Albert Antiñolo

Ingeniero catalán aficionado a calcular por qué tu juego favorito no cumple las leyes de la física. En los fightings coge a los que dan abrazos.

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4 Respuestas

    • Albert Antiñolo

      Es uno de los JRPG más divertidos que he probado, vale la pena jugarlo. Su combate es muy gratificante y goza de un estilo y diseño visual sublimes.

      Mi consejo es que, simplemente, te saltes los diálogos. Juega, disfruta del mazmorreo y cuando veas que toca una hora de visual novel, pulsa “skip” y tómate una infusión de mientras. Si lo haces, también te saltarás sus momentos de homofobia y machismo. Entiendo, sin embargo, que ni así quieras darle, así que no te fuerces si la idea te sigue resultando incómoda.

  1. Manuel Flores

    No suelo comentar en artículos pero en este no he podido aguantarme. Por lo que he leído tu único pilar para criticar Persona es que no sea “inclusivo”… Bueno empecemos con que Naoto NO ES TRANSGENERO, nunca lo fue, solo tenía un complejo de pensar que por ser mujer no la tomaban en serio y de hecho es muy bueno que se haya aceptado a sí misma como quien es, en lugar que cambiarse para agradar a otros.

    Ahora continuando, en Japón es muy diferente la cultura a como es en occidente, tienen su propia forma de pensar y su propio sentido del humor, es ilógico lo que argumentas, solo porque haya “diversidad sexual” en un videojuego no lo hace bueno, ni su ausencia lo hace malo. ¿Que sigue? ¿Una crítica a Bayonetta por sexualizar a la protagonista?

    Persona tiene muchos defectos (nada es perfecto) pero me parece injusto y ridículo que pienses que lo peor sea no ser” inclusivo.

    • Albert Antiñolo

      Lo primero es lo primero: mi único pilar para criticar Persona no es que no sea inclusivo, hay muchas más cosas criticables; simplemente, he decidido enfocar este artículo en concreto alrededor de este tema específico. Del mismo modo, tampoco pienso que lo peor del juego sea esto, o no necesariamente la única falta de esta gravedad.

      Sobre Naoto, sé que hay dos interpretaciones generalmente aceptadas: una es que es transgénero; la otra, como bien dices, que el ser mujer le supone un obstáculo para sus aspiraciones, idea reforzada por tener unos modelos mayoritariamente masculinos. Ambas teorías son igualmente aceptables y adecuadas al personaje, pero no excluyentes. Como no hay ningún punto ni hecho específico que anule una y valide la otra, doy ambas por legítimas. Según mi punto de vista, que Naoto sea transgénero me parece una lectura más sólida y, por ello, es la que le aplico, pero no anulo la validez de la otra.

      Seguimos. Ya sé que en Japón, la forma de tratar ciertos temas es muy diferente a la nuestra, pero eso no invalida la crítica. Que algo esté aceptado o incluso bien visto en otra sociedad no significa que aquí tengamos que compartir esa postura, y está claro que la crítica la haremos de acuerdo a nuestros valores. La única diferencia es que se puede acompañar con un comentario de juicio relativo, un “sigue faltando mucho camino por recorrer, pero por lo menos han avanzado un poco”, lo cual no es el caso, como se ha demostrado. Por ejemplo, en Arabia Saudí se permite conducir a las mujeres desde este pasado junio, un cambio positivo, pero estoy seguro que nadie aquí presente dudará ni un momento al tachar al país de machista, y con razón. Así pues, no me sirve escudar ciertas bromas tras su aceptación en la sociedad japonesa.

      Tampoco estoy diciendo que un juego con diversidad sexual pase a ser automáticamente bueno, y esta acusación la he leído ya demasiadas veces. Criticar algo no significa que ese algo sea lo único importante, ni para bien ni para mal, sino una faceta suficientemente valiosa como para hablar de él. De verdad, este punto me escama especialmente. ¿Que quiera hablar de la diversidad sexual significa que ese tema es el único que me interesa? Es más, he empezado el texto diciendo que Persona 5 ha sido el mejor juego que he jugado este año y con el que más me he divertido. ¿Tiene esto pinta de ser un “Persona 5 es homófobo, por lo tanto es un mal juego”? Seamos críticos. Que algo nos guste no significa que sea intocable, y un defecto no anula cualquier otra cosa buena del conjunto. Lo importante es destacar esos problemas para dejar clara nuestra disconformidad.

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