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Desde que tenía 18 años, la euskal encounter ha sido una parte troncal de mi vida social. Llevo acudiendo año a año con mi grupo de amigxs, y participando en tantas actividades como me ha dado el tiempo físico.

Apenas he estado en otras LAN parties, ni falta que me ha hecho. Casi cualquier persona que haya estado te va a decir un “vente a la euskal, que hay un ambiente de colegueo y la gente es super maja”. Y en parte es cierto. Pero a veces tenemos que pensar en las personas que callan, las que van y no vuelven, las que no dicen nada porque aunque a simple vista la Euskal Encounter sea una fiesta de amigos de la informática y el ocio electrónico, el ambiente es más tóxico de lo que parece para algunas mujeres y personas LGTB+.

Recuerdo que en mi primer año de party, un usuario comenzó a ligar con una chica por internet, y vía webcam ella fue convencida para quitarse la ropa. Un rato más tarde, 20 personas estaban mirando ese mismo ordenador y jaleando el acontecimiento mientras todo quedaba grabado y posteriormente distribuido por la red interna de la euskal.

Otro año, recuerdo que una persona afeminada se subió a bailar al escenario durante una de las actividades. Los gritos de maricón podían escucharse entre la multitud y leerse por el chat interno. Chat en el que a día de hoy es casi mejor no decir que eres LGTB+ para no convertir en objeto de cachondeo.

Que nadie me malinterprete. No es la organización la culpable del ambiente. De hecho, se agradece que en los últimos años se esté volcando en dar cabida a contenidos LGTB+ y de género en entornos informáticos. Pero es aquí precisamente cuando la maquinaria mental de algunos usuarios que llevan 20 años de party empieza a chirriar porque están obsoleta y falta de un poquito de aceite (si se me permite el chiste).

Todo esto lo escribo porque se ha podido ver en la página de facebook de la Euskal Encounter, tras la confirmación de la charla de Sophie Labelle o el anuncio de la presentación del videojuego De Fobos y Deimos. Algunas personas han manifestado su hartazgo hacia la mal llamada “ideología de género” y tachado de circo la acción de incluir charlas de contenido LGTB+ en la party.

No quiero centrar este escrito en el debate sobre el purismo de la Euskal Encounter y la mucha o poca variedad de contenidos que se ofrecen cada año. Vamos a resumirlo diciendo que en la euskal puede entrar todo lo que la organización considere que pueda ser de interés para las personas asistentes y que cada persona es libre de consumir los contenidos que se le dan.

Lo que me llama la atención, es esa idea que parece estar instalada en el imaginario del euskalero medio, en la que una persona LGTB+ o una mujer puede asistir a la party, pero tiene que amoldarse a lo que hay. Una persona LGTB+ aparentemente tiene derecho a expresar su sexualidad libre de comentarios, pero cuando esto ocurre siempre surgen réplicas. A veces son comentarios en redes sociales, otras veces son gritos entre la multitud, o insultos en el chat interno de la party. Por supuesto, nunca a la cara, porque la euskal es el lugar donde impera el buen rollo.

Dicho de otra forma, podemos estar en la party siempre que nos adaptemos y no nos expresemos de forma excesiva. Estamos mucho mejor calladxs, sin afectar a la programación, ni al ambiente de la party. Y en caso de que queramos salirnos de la norma, estamos destacando y deberíamos saber que la euskal es así, y que se nos va a atacar en consecuencia.

Tengo claro que por una cuestión de estadística, de 4000 personas, por fuerza siempre va a haber un puñado de personas con un pensamiento más lgtbfóbico que el resto. Que unos son más descerebrados que otros. Pero es una labor de todas las personas asistentes el denunciar determinadas situaciones.

Agradezco enormemente la inclusión de temáticas LGTB+ y de género en la euskal encounter año a año. Confío en que se sigan realizando estas acciones, que por fortuna ayudan a que la lgtbfobia y misoginia de algunos usuarios salga a flote. Sin embargo, en su escrito a favor del orgullo y las personas LGTB+, la organización se equivoca en una parte de su mensaje y creo que es un matiz clave: no aspiramos a la tolerancia.

No queremos ser toleradxs, porque implica una diferencia entre las personas LGTB+ y las que no lo son, o una diferencia entre hombres y mujeres. No queremos que el euskalero medio nos diga lo que está bien que hagamos y lo que no. También es nuestra party, lo lleva siendo durante muchos años y queremos tener el mismo derecho a disfrutar de ella sin que haya réplicas, sin que haya “peros” y sin que haya “debates” sobre la realidad que vivimos. Entendemos que es una ínfima parte de los asistentes la que más ganas tiene de atacar y hacer burla de una minoría. Pero basta un único ataque para estropear tres días de party. Por eso es labor de todxs que se respete la libertad de ser de cada uno.

También es mi party.

Mikel Calvo

Game Designer made in Bilbao. Utiliza las mecánicas de juego a veces como un artesano y a veces como un alquimista. Actualmente mantiene una relación abierta con su gato.

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