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Éste análisis de The Tearoom puede contener spoilers del juego. Se recomienda encarecidamente probarlo antes de leer este texto.

Robert Yang vuelve con un nuevo juego acerca de los encuentros sexuales en baños públicos. Este análisis de The Tearoom sirve como una continuación a los reportajes acerca de su ludografía.

En 1970, Laud Humphreys publicó una investigación sobre encuentros sexuales masculinos en público llamada “The Tearoom Trade”. Humphreys describió el lenguaje no verbal desarrollado por los hombres para tener sexo encubierto. Además de ésto, la publicación reveló datos acerca de la orientación sexual y el status social de sus participantes. La publicación ayudó a romper algunos estereotipos de la época sobre los hombres homosexuales.

The Tearoom se define como un simulador histórico de sexo en baños públicos ambientado en Ohio, 1962. El jugador debe realizar felaciones a desconocidos de forma clandestina. Deberá cumplir una serie de reglas no escritas para atraer a los hombres y saltarse las establecidas huyendo de la policía.

análisis de The Tearoom 2

El juego del salón de té

Todo el juego transcurre frente a un urinario. Al principio esperamos a que un desconocido se coloque en otro urinario, donde comenzaremos a cruzarnos miradas. Al mismo tiempo, debemos escuchar y observar que no haya presencia de la policía. Cuando hayamos calentado lo suficiente a nuestro objetivo, si es recíproco éste se acercará a nosotros.

En la segunda parte deberemos practicar sexo oral a nuestro objetivo. A diferencia de juegos anteriores, en éste no tendremos que tener ningún cuidado al dar placer sino hacerlo lo más rápido posible para no ser cazados. Debemos utilizar la lengua de forma frenética en diferentes puntos sensibles del miembro (metafóricamente representada como un arma) hasta que logre eyacular.

análisis de The Tearoom 3

No pierde la oportunidad tampoco para introducir otra de sus características mecánicas de castigo. Cuando somos cazados por la policía perdemos todo el progreso del juego.

Nuestra colección de armas obtenidas e información de cada una de ellas se perderá. Por tanto, si queremos tener éxito en el juego debemos salvar nuestra propia vida extremando la precaución. Cuando se presente la policía, podemos abandonar el juego para no perder el progreso y reintentarlo más tarde.

Un diseño de juego impecable

análisis de The Tearoom 4

Yang hace un alarde de sus habilidades con el 3D presentando un escenario plagado de detalles, magníficamente iluminado y texturizado. Incluso él mismo reconoce haber construido un baño público mejor que los de un juego triple A. La disposición del espacio dentro del nivel es toda una masterclass de level design similar a las de su canal de youtube.

El uso de sonidos y los interfaces contextuales dan pistas de que un diseño preparado para la realidad virtual. No sabemos cuándo podremos tener una versión del juego para HTC Vive pero personalmente no dudo que la habrá.

Por si fuera poco trabajo, se ha molestado en detallar la habilidad de orinar simulando los fluidos casi hasta el absurdo. Ésto es especialmente remarcable siendo un juego en el que orinar no tiene ningún propósito mas allá de disimular. Sin embargo, la posibilidad de orinar y tirar de la cisterna por placer ayuda a crear una atmósfera sórdida e inmersiva.

análisis de The Tearoom 5

Por primera vez, los modelos de hombres escogidos son mucho más diversos. Aunque todos son muy masculinos, no son únicamente de raza blanca y a menudo presentan cuerpos no normativos. El chulazo recurrente de los anteriores juegos no está presente, ni se le espera. Esto no es una crítica acerca de los estereotipos gays, sino un retrato de la diversidad de los mismos.

De todas las decisiones de diseño tomadas la que más llama la atención es la de sustituir todos los penes por armas de fuego de textura carnosa. Esta determinación es un desafío para la plataforma de streaming Twitch. Recordemos que sus anteriores juegos han sido censurados por contener desnudos.

De forma hábil, Yang blande una espada de doble filo dejando a Twitch con una difícil decisión sobre la censura. En el año 2017, The Tearoom podría llegar a convertirse en el primer videojuego de la historia que ha sido censurado por contener armas.

Conclusiones finales

Robert Yang es uno de los desarrolladores más fieles de la escena de videojuegos queer. Por un lado, fiel a sus seguidores, ya que es uno de los creadores más prolíficos. Por otro, es fiel a sí mismo, ya que sus trabajos reinciden siempre en las mismas temáticas. The Tearoom es un punto álgido en su serie de videojuegos de temática sexual, siendo el más accesible y divertido.

Aunque no sea la primera, ésta es la lección de historia homosexual más explícita que nos ha dado. Combinando una dinámica de sigilo con sus mecánicas recurrentes para dar placer, genera una sensación de tener sexo de forma furtiva.

El jugador debe tener sexo pero apenas lo disfruta ya que es perseguido por ello. De nuevo tenemos un sistema de juego que condiciona nuestro comportamiento para llevarnos a la reflexión, aunque ésta vez mucho más amigable para el jugador.

Esperemos que esta obra sea la que finalmente consagre a Robert Yang como uno de los game designers más importantes del panorama actual.

Mikel Calvo

Game Designer made in Bilbao. Utiliza las mecánicas de juego a veces como un artesano y a veces como un alquimista. Actualmente mantiene una relación abierta con su gato.

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