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A diferencia de otras personas, creo que tuve una educación sexual excelente. En mi casa siempre se ha hablado de sexo sin ningún tipo de tapujo, algo que siempre he agradecido y que nunca ha hecho que me convierta en una especie de depredador sexual que muchas veces los curas quieren que sea. Una pena chicos, pero ya no tengo edad para gustaros. Uno de los detalles que me hacen pensar que he tenido muy buena educación sexual es darme cuenta de que nunca en mi vida me han intentado hacer sentir culpable por masturbarme. Tal vez suene cómico, pero conozco muchas personas de mi edad a las que se las dijo que eso de la masturbación era algo pasajero y que algún día dejarían de hacerlo; o que era algo típico de adolescentes que con la edad va desapareciendo. Renuncié al menú infantil, pero nunca renunciaré a esto.

Y estaréis pensando… ¿qué hace este chico hablando sobre la masturbación? Pues os estoy dando un texto divertido que sirve como introducción al juego del que os voy a hablar hoy: Divinity: Original Sin. Divinity (además de tener un nombre mega marica) hace honor a su nombre en muchos aspectos. Un juego de rol por turnos pero con estrategia, pensad en una alegre fusión entre Baldur’s Gate y Fire Emblem para haceros una ligera idea. Si os gustan los juegos de rol más old school, puede que os encante.

Las peleas requieren pararte a pensar

No, no he hablado de la masturbación porque el juego me gusta tanto que necesito de un rollo de papel higiénico para seguir estando cabal, la idea es que el juego nos da la opción de personalizar DOS personajes principales, sí, controlamos en todo momento a dos protagonistas. En principio son un hombre y una mujer, pero bueno, a quién pretendo engañar, me gustan mucho los maromos. Por lo tanto no pude ni quise evitar hacerme dos chulazos (calcados a mí, por supuesto, sobre todo en el tema músculo), porque uno es gaymer antes que nada. Mi idea era que estos dos chulazos tuvieran sendos romances con otras personas, pero no ocurría. Y entonces, a medida que interactuaban aprendí algo, ¡están liados entre ellos! Dicho de otra forma… me estoy romanceando a mí mismo…y estoy living. ¿Sabes ese momento en el que estás a punto de comprarte la switch y tienes un ángel diciéndote que no lo hagas porque eres pobre y un demonio que te enseña el nuevo Zelda? Pues para mí fue como si empezasen a darse el lote encima de mi espalda.

Divinity es la experiencia onanista por excelencia porque te permite mantener interacciones contigo mismo o con tus personalidades múltiples. Si tuviésemos la oportunidad de mantener un romance tórrido con nosotrxs, no necesitaríamos romances en los videojuegos. Pensad en las consecuencias: foros vacíos, la comunidad modder hundida, Fire emblem se apaga, Bioware quiebra ( andromeda ni andromedo). Divinity es el pecado original, es el principio del fin del paraíso como lo conocemos. Es algo adictivo, que una vez que empiezas no puedes parar, que te quita tiempo de hacer otras cosas y sólo quieres cerrar la persiana y dedicarte a ello toda la noche, a veces con culpa, pero siempre con placer. Sobre todo cuando acabas escribiendo un artículo y ya no sabes si hablas de masturbación, de videojuegos, de educación sexual o de religión. A probarlo todxs.

Elige tus dos protagonistas (del mismo o de diferente sexo) y customiza a tu gusto

Alex Red-Miau

Druida de la zarpa gatuna de día, kendoka de rango Neko Shogun de noche, a las 12 me pego un tiro y salvo Japón de las sombras mientras tú pestañeas.
Foros OMG: Divinity: Original… onanismo

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