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Devilish Games no es en absoluto un estudio novato. Pocos estudios nacionales pueden contar con una trayectoria de más de 15 años desarrollando videojuegos a sus espaldas.

Este año, toda su experiencia en el desarrollo de juegos flash de corto desarrollo (cortos pero manejables :D) se ha visto condensada en una gran propuesta.

King Lucas es un juego ENORME, un Metroidvania con actitud retro que busca gustar a amantes del género al tiempo que consigue divertirnos sin grandes pretensiones. Como jugadores debemos ser el caballero que entra el castillo para salvar a las hijas del rey, que se han perdido en su propio castillo. Really, queen? Si, no es que las princesas tengan una tara mental, sino que el castillo es más cambiante que el tinte de la Pelopony.

El diseño de niveles es lo que llamaría “trocedural”, es decir, el escenario de juego se compone de más de mil pantallas prediseñadas que en cada partida cambian de disposición. Algunos esto les recordará a la peli de “Cube”, aunque yo le veo más parecido a una visita a Ikea. En cualquier caso, debemos explorar las habitaciones hasta dar con la princesa, ayudados por los NPCs que además de contarnos su vida algunos nos venderán armas y objetos mágicos que nos facilitarán la aventura.

Lo jodido es que King Lucas no subes de nivel sino que es el castillo el que lo hace. Cuando salvemos a una princesa deberemos volver a entrar a por otra y ésta vez habrá más habitaciones abiertas. Tras pocas horas de juego, encontrar a la princesa es más difícil que jugar al regalo del amigo invisible con la familia real.

Para bien y para mal, la sensación retro del juego es muy fiel a los clásicos, quizá demasiado, ya que el control se hace algo tosco. La manejabilidad del caballero está casi más cerca de un Megaman clásico que de otros juegos indie similares de corte retro. Los enemigos son también un poquito “pedestrian” (como diría Michelle Visage a una Dida Ritz), limitados en comportamiento y no demasiado memorables.

Aun así, el castillo trocedural funciona bastante bien, ya que consigue mantener el interés por el juego de forma constante. Si bien tiene sus fallos y a veces alguna de éstas mil pantallas son anecdóticas, la idea de gestionar la cantidad de llaves para abrir puertas es realmente brillante y uno de los pilares fundamentales que favorecen la estrategia a la hora de moverte por el castillo. Su forma de colocar las habitaciones con recursos o NPCs útiles en una disposición aleatoria nos aporta una dinámica de juego con grandes toneladas de incertidumbre, lo cual lo hace tremendamente divertido.

Con todo, tengo que reconocer que el planteamiento “caballero que rescata a princesa” ya me aburre y mucho. Aunque comprendo el homenaje a los videojuegos clásicos y algunos NPCs que aparecen sí que rompen un poco con estos esquemas clásicos, me gustaría poder ser la princesa alguna vez. Con bien de tacones y bien de establecer mandatos en contra del mal gusto y encarcelar a gente fea. Una pequeña oportunidad perdida que por fortuna se compensa enormemente con el cameo del queridísimo Willy. ¿Que quién es Willy? Explicado de forma rápida: Si eres un desarrollador de videojuegos asiduo a twitter y no has visto nunca una foto de Willy paseando por el monte, entonces no eres un desarrollador de videojuegos.

En resumen, se trata de un juego correcto y muy entretenido especialmente si te gustan los Metroidvania. Aunque está lejos de otras propuestas indies como Rogue Legacy, tampoco lo pretende. King Lucas asegura unas buenas horas de diversión, por lo que esperamos que Devilish Games continúe apostando por este tipo de desarrollos a lo grande.

Mikel Calvo

Game Designer made in Bilbao. Utiliza las mecánicas de juego a veces como un artesano y a veces como un alquimista. Actualmente mantiene una relación abierta con su gato.

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