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Cuando descubrí que era marica pensé que estaría soltero y solo toda mi vida. No conocía parejas LGTB+, casi todo el mundo tenía marido/mujer y sólo encontraba hombres con los que tener sexo (y nada más). Internet por aquella época no era tan rápido y en casa compartíamos el ordenador, por lo tanto no tenía libertad para visitar las páginas que me interesaban y la información que recibía era muy limitada. Pensaba que ser marica era sinónimo de relaciones efímeras basadas en el deseo sexual. Una percepción muy inocente, todxs hemos sido jóvenes.

Además, no era fácil conocer gente como hoy en día, sobre todo si eres una persona introvertida con gustos y aficiones que no corresponden con los del resto de la sociedad o con los asociados a tu identidad de género. Por lo tanto, los lazos son muy escasos y algunos de ellos no son de muy buena calidad; como gamer te sientes solo, como marica, también. Las cosas que te apasionan, todo lo que te da un poco de luz, tu llama, se queda dentro de tu cuerpo porque no puedes sacarla y compartirla con el resto de gente. Y el fuego es lo que tiene, o lo alimentas o lo traspasas de un cuerpo a otro. Pero como no hay cuerpos capaces de recibir esa llama, prefieres alimentarla en tu casa, en tu hoguera, para seguir estando caliente el mayor tiempo posible. Sabes lo que hay fuera, ¿para qué molestarse en pasarlo mal?

Pero al final tu hoguera es también tu prisión y no puedes vivir agarrado a los barrotes. Los sonidos de un mundo por descubrir se aglutinan en tu cabeza y decides levantarte, despertar de tu letargo. Tienes que abandonar el calor, la seguridad y la tranquilidad para respirar las cenizas del mundo que te rodea, tienes que responder a una pregunta: “¿soy el único que se siente así?”. Y sales, eres atacado, te defiendes, toses, te ensucias, sangras… sientes que has muerto, pero tu hoguera siempre está encendida y regresas. Pero vuelves a salir y ya no andas, corres por un terreno que conoces, el peligro acecha, pero sabes defenderte. Y lo haces, te enfrentas a un mundo hostil porque cuando más muerto crees que estás, más vivo te sientes después.

Todo tiene su recompensa porque encuentras otras hogueras y descubres que no estás solo. Mensajes, voces, risas, testimonios anónimos de otras personas que hicieron el mismo camino. Dejas tus mensajes, ayudas al que viene detrás, levantas al caído y te sientes feliz al hacerlo. Tu llama se propaga por el mundo y alumbra los rincones más oscuros, oyes el sonido de lxs que vuelven a latir. Te has convertido en el héroe de tu propia gesta, pero eres más que un héroe para otras personas. Conoces gente de todo tipo y un buen día, tumbado en tu cama, miras a tu derecha y alguien te devuelve una sonrisa, una persona que te abraza en medio de una tormenta de ceniza. El fuego se propaga por todos los rincones de tu habitación, ya no eres un héroe, eres una hoguera.

Alex Red-Miau

Druida de la zarpa gatuna de día, kendoka de rango Neko Shogun de noche, a las 12 me pego un tiro y salvo Japón de las sombras mientras tú pestañeas.