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Los videojuegos ofrecen múltiples posibilidades que nos permiten trascender de nuestras realidades, esa es probablemente una característica que solemos repetir muchas veces en esta pagina web. En algunos casos nos encontramos con videojuegos que son toda una obra de arte; a veces nos encontramos con otros juegos que, a pesar de no llegar a la calidad de otros títulos, al menos cumplen otra serie de finalidades más o menos relacionadas con su jugabilidad. Sin embargo, hay ocasiones en las que descubrimos juegos cuyo objetivo resulta dudoso y se valen de la polémica para promocionar su uso. Es por esa razón que no nos resulta extraño ni novedoso encontrarnos con videojuegos que permiten ejecutar una serie de acciones que en la vida real consideraríamos perversas: violaciones, asesinatos, robos …

Uno de los ejemplos más conocidos de esta serie de juegos es “RapeLay”, creado por Illusion Soft. En este juego el protagonista es un ex convicto que al salir de la cárcel decide violar a la mujer que la puso entre rejas, su madre y su hermana de 12 años. Un videojuego así no tendría mucho recorrido en otros países, pero en Japón suelen ser más tolerantes con la temática sexual que con la violencia. Que el juego haya sido capaz de ver la luz y hacerse conocido da a entender que la visión sobre lo que simboliza una violación para las mujeres no es la misma en todo el mundo. En cualquier caso, después de varias protestas y peticiones realizadas al primer ministro japonés, en el 2009 la venta del juego es prohibida por la EOCS( Ethicts Organization of Computer Software), una compañía independiente de clasificación de juegos.

Todo esto es agua pasada, cierto, pero ahora la polémica vuelve de nuevo con otro título diferente: “Milo Tosser” (lanzador de Milos). El objetivo de este juego es lanzar a “Milo” desde el tejado de un edificio a determinados objetivos colocados en el suelo, simulando una práctica muy extendida en el territorio ocupado por el Estado Islámico (EIIL) para matar a personas LGTB+ o acusadas de serlo. Este tipo de práctica ha acabado con la vida de más de 120 personas en todo el territorio ocupado y es probable que la cifra aumente.

Milo Yiannopoulos es la víctima del juego bautizado en su “honor”,  periodista británico, editor de la web Breitbart y fundador de la revista digital The Kernel. Es conocido por sus múltiples intervenciones en diversos programas en los que ha apoyado a Donald Trump, criticado el feminismo de la tercera ola y ha sido partidario del fenómeno Gamergate. Siendo homosexual ha llegado a afirmar que “si pudiera elegir, no sería homosexual”. Por otro lado tenemos al autor del juego, Michael Garber, entusiasta de los videojuegos, ateo y defensor de la libertad de expresión.

Por supuesto que Michael ha sido uno de los primeros en defender su creación, alegando que Milo era el candidato perfecto para ser arrojado en su juego por su condición de homosexual y por su actitud contraria a la cultura musulmana. Al parecer Michael se quedó bastante satisfecho con sus declaraciones, nosotrxs no. Al igual que Michael Garber, en Gaymer.es también defendemos la libertad de expresión y la libertad artística, sin embargo creemos que es necesario aclarar ciertas cosas antes de que el término “libertad” acabe completa y absolutamente desvirtuado.

Desde Gaymer.es queremos aclarar que el juego es, ante todo y en primer lugar, desafortunado. El autor insiste en que desarrolló el juego con el objetivo de poner de manifiesto la realidad que viven las personas LGTB+ bajo el mandato del extremismo islámico, pero la forma de hacerlo dista mucho de ser la correcta. Suponiendo que el videojuego fuese realmente una sátira para denunciar la situación que viven miles de personas LGTB+, carece de la crítica social característica de este tipo de creaciones artísticas. Porque una crítica social implica también una idea de cómo deberían ser las cosas para el desarrollo del potencial humano; un ejemplo a seguir para cambiar aquello que es desagradable.“Milo Tosser” carece de todo esto y se aprovecha de una realidad social para generar polémica. Las injusticias que ocurren en oriente medio todavía no están desactivadas y todo apunta a que falta mucho para que esto ocurra; creemos que el mensaje es muy inoportuno porque el dolor sigue siendo parte de la vida de muchas personas que pueden llegar al juego. Desde Gaymer.es insistimos en que la libertad creativa funciona igual que en cualquier otro medio: termina donde empieza la libertad de la otra persona. Como activistas LGTB+ que somos manifestamos nuestro desagrado ante este producto por el malestar que nos genera como comunidad implicada y hacia la que intenta, sin éxito, hacer un guiño. Es por eso que seguiremos haciendo lo que mejor se nos da: hacer críticas constructivas sobre videojuegos para conseguir que estos lleguen a alcanzar la madurez y la calidad suficiente para que permitan el desarrollo de aquellas actitudes, destrezas y sentimientos que nos hacen humanxs. 

Alex Red-Miau

Druida de la zarpa gatuna de día, kendoka de rango Neko Shogun de noche, a las 12 me pego un tiro y salvo Japón de las sombras mientras tú pestañeas.

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