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Nina Freeman es una chica neoyorquina de 19 años. Otaku, jugona y muy creativa, le gusta pasarse las noches jugando a Valtameri, un MMO en el cual es más conocida como “Cibele”. Ichi es un poderoso jugador que acostumbra a ser el compañero de aventuras de Cibele en los mundos de Valtameri. Juntos pasan las horas matando enemigos, subiendo de nivel y derrotando a jefes finales. Sin embargo,  pasar días en ese mismo espacio virtual también les hace estrechar su relación hasta nuevos terrenos. Cibele e Ichi comienzan sentir una fuerte atracción mutua.

Cibele tiene su gameplay claramente diferenciado en tres partes. En la primera, vemos el escritorio de Nina, donde podemos navegar por sus fotos, emails, logs de chat y otros pedacitos digitales de su vida. En este momento es inevitable acordarse del formato narrativo que nos presentaba “Her Story”, aunque aquí la intención es dar un contexto para Nina, averiguando algunos datos sobre sus relaciones sociales.

La segunda parte del gameplay reside en Valtameri, el videojuego MMO donde Nina pasa las horas con Ichi. Se trata de un falso RPG de acción donde simplemente vamos dando click a los enemigos para ir acabando con ellos. Representa la típica rutina de juegos masivos online, donde nos pasamos la mayor parte del tiempo matando enemigos para subir niveles. Mientras controlamos a nuestro personaje en la pantalla, escuchamos las conversaciones que tienen Nina e Ichi. Eventualmente también recibiremos algunos mensajes de otros jugadores y amigos que podemos ir respondiendo mientras jugamos. En un primer momento quizá pueda avasallarnos toda esta cantidad de información, pero enseguida nos acostumbramos a prestar atención a lo más importante.

Por último, la tercera parte de este juego se centra al final de cada capítulo, donde vemos secuencias de imagen real de la vida de Nina que transcurren en la intimidad de su habitación.

El mundo virtual en Valtameri, el escritorio plagado de magical girls y fan-arts de Nina y los “atrevidos” vídeos reales conforman un gameplay de muchos contrastes estéticos donde se narra en diferentes niveles una sencilla historia de amor y de deseo.

Mientras jugaba a Cibele, he recordado un vídeo de Bukkuqui donde explicaban que en los videojuegos el amor es una quest. Pues bien, podríamos decir que Cibele es un videojuego de hacer quests, en cuyo contexto se desarrolla un amor. Una especie de simulador de grindar en el que debemos estar atentos a las conversaciones de los dos protagonistas sobre el sexo, el amor y las relaciones sociales.

Durante aproximadamente una hora y media de duración, la dinámica de juego va repitiéndose de forma cíclica. Las conversaciones entre Cibele e Ichi son más íntimas, retratando todas sus dudas, miedos e inquietudes sobre las relaciones a distancia. De igual forma, Nina experimenta una fuerte atracción por un chico que vive en la otra costa de Estados Unidos, y ésto le hace dedicar más y más horas a Valtameri, dejando quizá en un segundo plano otros aspectos de su vida. Iremos observando cómo sus amigos la van echando en falta.

El gameplay de matar enemigos puede hacerse tedioso, cosa totalmente justificada dado que no es el tema central que Cibele quiere contar. Sin embargo, la gran lástima es la sensación de desaprovechamiento de una historia tan delicada y efectiva, poniéndole un desenlace quizá demasiado temprano. Las conversaciones adquieren mucha intensidad con bastante rapidez y los capítulos tiran de la historia a marchas forzadas. Aunque tratándose de una historia autobiográfica no podemos pedir más drama (porque sí, Nina Freeman existe y es la principal Game Designer de Star Maid Games).

Con todo, es admirable cómo Cibele elimina de un plumazo toda la frivolidad con la que se acostumbra a tratar al amor en los videojuegos, y su capacidad para salirse de los cánones del videojuego combinando espacios de juego virtuales y semi-virtuales. Un firme paso adelante en el medio de la narrativa interactiva para contar una historia muy íntima que transcurre en un contexto digital. Quizá con algunos recursos y más tiempo de desarrollo Cibele habría conseguido una historia totalmente redonda, ya que desaprovecha algunos temas tan interesantes como el amor a distancia, las relaciones sociales a través de los mundos virtuales o incluso el ciberacoso.

Mikel Calvo

Game Designer made in Bilbao. Utiliza las mecánicas de juego a veces como un artesano y a veces como un alquimista. Actualmente mantiene una relación abierta con su gato.

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