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Segunda parte del reportaje sobre Robert Yang. La primera parte está disponible aquí.

Nota: Para evitar spoilers se recomienda jugar a los juegos de Robert Yang antes de leerlo, son todos gratuitos y accesibles desde su página web.

Cobra Club (Mayo 2015)

Es probable que esta vocación educativa del profesor Yang le llevase a mutar su serie de juegos sexuales hacia algo nuevo. Abandonando el enfoque que tenía hasta ahora de tratar el sexo como el proceso jugable, continuó haciendo juegos de la misma temática aunque con otros propósitos.

Cobra Club es un simulador de realizarse fotos del pene ambientado en una falsa red social de contactos gays con el mismo nombre. El jugador se registra en Cobra Club poniendo un nombre de usuario generado automáticamente y acordando los términos y condiciones (requiere conexión a internet). La siguiente escena ya la hemos visto miles de veces: somos un hombre desnudo que está encerrado en el baño haciéndose fotos en el espejo, incluso con la típica madre enfurecida llamando a la puerta. Podemos sacar fotos de nuestro miembro y enviarla a otros usuarios que nos responderán con halagos y más fotos. Las conversaciones de chat con los demás enseguida dejan al descubierto que estamos hablando con una inteligencia artificial, aunque en el fondo ¿a quién le importa? alguien al otro lado está alabando nuestro miembro.

Cuando más chateemos, los usuarios también nos irán revelando trucos para usar en Cobra Club, lo que nos permitirá a acceder a nuevas funcionalidades. Este juego posee el editor de penes más avanzado que se ha visto videojuegos, pudiendo jugar con la longitud, grosor, curvatura y otros parámetros para nuestro entretenimiento. A Robert Yang parece atraerle la idea de que usemos el editor para fantasear acerca de cuál sería nuestro supuesto pene ideal. <<Básicamente es lo que siento con los juegos que tienen editor de personajes, donde la raza análoga más parecida a los asiáticos son elfos o alguna mierda similar. Si estos juegos son fantasías de poder, ¿Voy a fantasear con ser blanco? ¿Deben mis jugadores fantasear con tener una tranca enorme?>> se cuestiona Yang.

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El giro en la partida ocurre poco después, cuando tras haber intercambiado algunas fotos otro jugador nos envía un enlace a un tumblr público. El jugador puede ver cómo un tumblr real está recopilando fotos y registros de chat de los usuarios de Cobra Club, incluidas las nuestras. Cobra Club resulta ser un (ficticio) sistema de vigilancia del gobierno para poder coleccionar fotos de penes, inspirado en las políticas de vigilancia de la NSA.
De igual forma que en su anterior trilogía, Robert Yang vuelve a tratar de nuevo el sexo, la intimidad y las dinámicas de juego que generan autoconfianza en el jugador. La diferencia es que ahora el sexo ha dejado de ser el discurso principal, para crear un videojuego con el que advertirnos de una cuestión política que afecta a la privacidad de todas las personas. El jugador siente una violación de la intimidad cuando la madre aporrea la habitación del baño, pero nada comparado con lo que el gobierno de los Estados Unidos podría estar haciendo con las fotos que envías…

Rinse and Repeat (Septiembre 2015)

Si tuviéramos que presentar como prueba ante un tribunal un videojuego de Robert Yang que demostrase su virtuosismo como game designer, sin duda sería Rinse and Repeat.

Se trata de un videojuego de duchas en primera persona donde debemos frotar a un chulazo. Al entrar en el juego estamos en las duchas compartidas de un gimnasio donde al terminar las actividades llegan los hombres. Es entonces cuando nuestro chulazo (ese hombre blanco, musculado y muy masculino presente en otros juegos) hace una estupenda aparición y se dispone a ducharse al lado nuestro. En ése momento, el chulazo se dirige a nosotros y nos pide que le frotemos determinadas partes del cuerpo.

Como ya es habitual en sus juegos, moviendo el ratón en la medida justa debemos hacer caso del feedback que nos va dando. Cuando completamos una parte nos emitirá un pequeño juicio sobre nuestra calidad como frotadores. Se pueden escuchar frases como “Ah, me siento muy cómodo contigo” o “Tú si que sabes cómo hacerme sentir bien” aunque la diversión no durará demasiado tiempo ya que el chulazo decidirá terminar la sesión, no sin antes expresar sus ganas de volver a coincidir contigo.

Es entonces cuando nos quedamos solos y nos damos cuenta de que si queremos volver a frotar al chulazo, deberemos echar un vistazo al horario de actividades del gimnasio. Yang no sólamente busca nuestro compromiso con su mecánica de espera, quiere ir un paso más allá para que movamos nuestra agenda semanal y busquemos el momento concreto para jugar a su juego.

Nuestros siguientes encuentros con el chulazo serán cada vez más intensos y nos permitirá frotar nuevas partes de su cuerpo (es gracioso que uno acabe descubriendo qué zonas se le dan mejor). Poco a poco iremos trabajando esa intimidad en público, buscando profundizar un poco más con nuestro compañero de juegos al tiempo que todo adquiere una atmósfera onírica y gay (la música, los efectos, incluso los otros hombres que están presentes comienzan a abrazarse). Aproximadamente en el tercer encuentro es cuando llegamos al desenlace donde podemos acariciar su cara en un intento de inducir una idea clara sobre lo que realmente queremos hacer con él. Y es en éste preciso instante cuando Yang coge nuestra autoestima y nuestras expectativas para hacerlas polvo y dejar que se vayan por el desagüe. Tras varios días buscando y complaciendo a nuestro objeto de deseo, el chulazo nos rechaza y nos abandona. La partida se guarda y el jugador se queda solo para siempre, observando su no musculado cuerpo.


Si en Cobra Club hablábamos de privacidad personal y su vulnerabilidad, en éste otro lo hablamos de buscar la intimidad en espacios públicos. Sobre cómo las intenciones y fantasías de uno mismo pueden traicionarnos y lo que estaríamos dispuestos a hacer para cumplir nuestros deseos más íntimos. Las duchas públicas son un escenario potente para hablar de la intimidad y de la confianza en tu propio cuerpo, pero también un tópico gay bastante manido. Pregunté a Yang sobre este cliché y me dió otra de sus pequeñas lecciones de historia <<los gimnasios son un “cliché gay” en parte por la relación gay histórica entre la masculinidad, el poder y el VIH/SIDA… sí, no es bueno idealizar un tipo de cuerpo “perfecto” sobre cualquier otro cuerpo, pero si tenías SIDA en los 80 lo único que sabías era que tenías que ejercitarte y mantener tu masa muscular. No es tan simple como idealizar o demonizar el ideal del gimnasio gay porque hay razones para todo e historia para todo…>>.

rinse2Si en Hurt Me Plenty hablábamos del compromiso y dominación sexual, en éste otro hablamos de sumisión. Como jugadores debemos obedecer al chulazo, frotando lo mejor que podamos para que nos dé una evaluación perfectamente cuantificada (corazones de colores y porcentajes) y otra emocional (los ánimos del hombre al que frotamos). Combinando ésto con los refuerzos audiovisuales y la mecánica de espera, Robert Yang hace todo lo posible para que nos sintamos bien por frotar al chulazo y sobre todo que nos sintamos aún mejor cuando lo hacemos bien. Es irrelevante que te gusten los hombres o no, es un gameplay perfectamente diseñado para sentirte bien contigo mismo haciendo sentir bien a otro. Cuando estamos inmersos al 200% en su juego, nos arrebata todo de un plumazo.

Por desgracia es una enorme lástima que una gran parte de los jugadores no complete su experiencia en Rinse and Repeat. Con su lanzamiento, muchos medios se han hecho eco de éste “simulador de frotamientos” como un juego gay superficial y sin ningun tipo de reflexión. Incluso se ha llegado a cuestionar la naturaleza artística del mismo, poniendo en entredicho que un videojuego por ser sexual no pueda poseer un discurso. En una era en la que hacemos gameplays para reírnos de todo y conseguir visitas, realizar un juego gay sobre sexo es exponerse a ser objeto de burla. Comparto mi preocupación con Yang acerca de que su discurso se pervierta. <<La gente ya hace chistes de mal gusto o creen que mis juegos han sido hechos con malas intenciones. Normalmente no veo vídeos de mis juegos en YouTube porque suele haber gente poniendo caras de asco o haciendo ruidos desagradables… pero a nadie le importa esto porque mis juegos son graciosos, ¿así que está bien que pongan caras de asco a ideas gays? De alguna forma, siento que su homofobia se ha convertido en algo socialmente aceptable y que es mi culpa. Pero si mi juego ayuda a que una persona piense de forma diferente, entonces vale la pena a pesar del sentimiento de culpa. Yo solo puedo seguir hablando de mi objetivo y perspectiva. Queda en mano de los jugadores decidir en lo que pueden creer, y eso está bien.>>

Al margen de las críticas e incluso censuras en sus juegos, es alentador que continúe explorando las temáticas gays con nuevas obras interactivas. Le pregunto a Yang por “Get better soon”, el videojuego de realidad virtual que comenzó hace unos años y sigue trabajando en él. <<La idea preliminar que ahora tengo en mente es “el Journey de thatgamecompany pero en un club gay”… Está basado en el miedo, la ansiedad y la esperanza que todos sentimos cuando vamos a un club. Quieres que pase algo, pero tampoco quieres parecer desesperado, pero también estás asustado de que no pase nada a no ser que lo intentes. Habrá un componente multijugador pero todavía tengo que pensarlo. Cuando piensas sobre ello, Journey es algo parecido a hacer cruising.>>.

Robert Yang no sólamente es un valioso creador y artista para la comunidad gay, también es un game designer capaz de inducir potentes ideas y reflexiones a través de sencillas mecánicas. Su punto de vista como asiático y gay, le lleva a hacer hábiles críticas tanto a los videojuegos como a la sociedad.

Si queremos tratar a los videojuegos como el medio adulto y maduro que queramos que sea, quizá la próxima vez que veamos un vídeo en youtube sobre hacer cruising en realidad virtual deberíamos estudiarlo con atención y sin prejuicios, ya que nunca sabes cuándo puede haber una reflexión sobre los miedos a los que te enfrentas todos los sábados por la noche.

En el foro de Gaymer.es se puede leer la entrevista original que se realizó a Robert Yang para completar éste reportaje.

Mikel Calvo

Game Designer made in Bilbao. Utiliza las mecánicas de juego a veces como un artesano y a veces como un alquimista. Actualmente mantiene una relación abierta con su gato.